miércoles, 2 de enero de 2013

Dconstrucción: Casa Madrid. Reducir, reutilizar y reciclar en un barrio histórico


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Restaurar una casa de 180 m2 en un barrio histórico de Santiago es una tarea interesante y una mejor alternativa de vivienda que muchos proyectos nuevos que se emplazan en la capital. Pero restaurarla utilizando materiales reciclados y recolectados es una apuesta mucho más interesante aún. Una alternativa que materializó el arquitecto uruguayo César Dimitroff con interesantes resultados.
Fotografías gentileza César Dimitroff
Un año y medio de trabajo le tomó al arquitecto uruguayo radicado en Chile, César Dimitroff, recolectar los materiales necesarios para poder realizar un proyecto que se instaló en su cabeza. Restaurar una vivienda del Barrio Sierra Bella, sólo con materiales que cumplieran con la reglas de las 3R del reciclaje.
Un proyecto interesante con un resultado sorprendente, que confirma que a veces hay que darle una vuelta a las ideas antes de desecharlas.
El impacto de este trabajo es relevante, ya que la obra de este profesional rescata el carácter residencial de este barrio histórico, que en los últimos años se ha transformado en una zona industrial y donde las antiguas casas se están demoliendo sin mayor regulación.
El proyecto consistió en recuperar la vivienda de 180 m2 que prácticamente se había convertido en una bodega después de ser arrendada por varias industrias que la deterioraron, para transformarla en un recinto apto para ser habitado.
LA REALIDAD
Con el proyecto en mente, Dimitroff se encontró con la realidad del inmueble. Un espacio destrozado no sólo por los años, sino también por la constante intervención de quienes habían hecho uso de la vivienda anteriormente.
Cabe considerar que la construcción data de 1930, por lo que el trabajo que había por delante no era sencillo. El arquitecto recuerda que además de los problemas estructurales relacionados con el terremoto de febrero de 2010 –la casa está construida originalmente con adobe- y el deterioro por el paso del tiempo, debieron lidiar con los efectos de entes externos como animales y plagas.
“Las tablas de esta casa estaban dañadas, habían bastantes insectos en el verano en los rincones y en los pisos. En los techos, producto del calor también habían bastante insectos, además de muchos gatos que aprovechaban que los entretechos estaban abiertos para armar refugios”, cuenta.
Pero no sólo eso, Dimitroff descubrió que la remodelación debía considerar importantes cambios debido a la distribución original de la casa. “Estas casas no funcionan bien en nivel arquitectónico porque tienen un baño chiquito al fondo, una cocina que no está de acuerdo a las necesidades de comodidad y el espacio público-privado tampoco está bien porque son puros dormitorios uno seguido del otro”.
Lo anterior sumado a que según explica el profesional a cargo del proyecto “la tipología arquitectónica no es muy cómoda porque es un pasillo y las habitaciones van por los lados dejando las habitaciones del centro con una escasa luminosidad”.
EL TRABAJO
Luego de obtener una perspectiva de los cambios necesarios, el arquitecto trabajó un año y medio rescatando las valiosas maderas y materiales antiguos que aún conservaba la casa y reciclando muchos materiales nuevos y de demolición que  botaban a la calle las constructoras que realizaban proyectos inmobiliarios en el sector.
“No habían los suficientes recursos para invertir en material nuevo, así que durante más de un año estuve haciendo acopio de material porque encontré que había tres fuentes de material y eso es lo interesante”, cuenta.
Las fuentes a las que se refiere son principalmente la misma casa, que fue prácticamente desarmada; los materiales reciclados desde casas en demolición, materiales recogidos en las calles descartados como desperdicios y los reutilizados y obtenidos tras el desarme de departamentos pilotos.
“Esta vivienda estaba ocupada por una empresa, por lo que estaba convertida en un galpón grande y oscuro por donde no entraba ningún rayo de luz, era un lugar que hasta para trabajar me imagino era incómodo porque se sentía la humedad, el frio. Esa fue la primera fuente de materiales, desarmamos y limpiamos serchas y techos y tratamos de recuperar todo lo que se podía del galpón que existía”, recuerda.
“Otra de las fuentes, tuvo que ver con el tema del terremoto y la posterior demolición de las casas que quedaron destruidas”. Materiales de demolición que sirvieron para restaurar lo que visualmente formaba parte de la casa. “Y la tercera fuente fueron las
inmobiliarias que están construyendo edificios nuevos”, acota, destacando que todos los materiales los obtuvieron con un costos cero, “porque todo esto está disponible, lo que había que hacer era hacer acopio de este material, sobrantes de construcción, materiales de demolición”.
La obra se realizó con un equipo de tan sólo tres maestros, quienes aceptaron el desafío de trabajar con materiales de rehúso. Esto significó que el arquitecto logró reducir en un 34% los costos gracias al uso de materiales reciclados y demostró que estas viviendas efectivamente se pueden rescatar antes de tomar la decisión de demolerlas sin mayores estudios.
LOS CAMBIOS
Si bien se utilizaron materiales nuevos, cómo una estructura de fi erros para darle mayor soporte a la estructura original y permitieran la construcción de un segundo piso, aprovechando la altura de los techos, gran parte del trabajo se realizó con los materiales obtenidos a través de la recolección.
Pero no sólo esos fueron los cambios realizados, Dimitroff intentó mejorar el diseño, para dar una mejor habitabilidad a la vivienda.
En esta línea, se realizó un garaje que puede usarse como bodega o como cobertizo para guardar un vehículo, lo que resulta significativo si se considera que originalmente estas casas no consideraban este espacio.
“Lo que tratamos de hacer fue darle un sentido de uso moderno, porque si tú estás usando una casa de 1930 en el año 2012 es equivalente que tuvieras un computador de los años ’80 y estuvieras tratando de trabajar, fueron hechas con un sentido y hoy por hoy ese sentido ya no te sirve. Hay que competir con departamentos modernos, lograr que el valor de la casa compita”, explica el arquitecto.
Se mejoró la aislación y se le otorgó mayor luminosidad abriendo claraboyas en los techos y utilizando ventanales para una mayor distribución de la luz. La concina y el baño fueron completamente modificados agregando algunos lujos extras permitidos gracias a los importantes ahorros en materiales.
Tras el trabajo, Dimitroff relata que “lo que estoy tratando de demostrar es que una de estas casas puede ser una alternativa mejor que un departamento, porque tu puedes tener un baño cómodo, puedes tener dormitorios donde la puerta cierra y no choca con la cama, puedes tener un espacio para que tus niños jueguen”.
Por ello, la iniciativa de Cesar Dimitroff deja de manifiesto la necesidad de contar con el apoyo estatal de organismo que ayuden a profesionales como estos, que están realizando una labor de restauración en barrios históricos o tradicionales, y así también la banca privada debe creer en estos emprendedores para que puedan financiar sus futuros proyectos.